Alessia Injoque, ingeniera industrial y activista transgénero: “Mi mayor logro, ser yo misma”.

Entrevista: Gabriela Verdugo Weinberger 

Producción: Ignacia Imboden Fernández

Es noche de “Tertulia Porteña” en Valparaíso. Un encuentro con modalidad de conversatorio que con los años cada vez concita mayor interés dada la calidad de sus invitadas e invitados y lo contingente de los temas que aborda.

Esta vez no es la excepción. Superando el frío inclemente de un invierno que no da tregua, acudimos en compañía de otras amigas periodistas que también desean escuchar lo que se dirá sobre la temática que convoca: ¿Qué sabemos de género? Es el título de la jornada. Invitadas: Alessia Injoque, ingeniera industrial, columnista y activista transgénero, Kathleen Whitlock neurocientífica del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, entidad que organiza las Tertulias Porteñas y Agustín Squella, Premio Nacional de Humanidades. El conversatorio está moderado por el periodista Patricio Fernández, quien acaba de anunciar que su medio de comunicación The Clinic, por primera vez tendrá a mujeres en la dirección y edición.

Los cuatro panelistas ingresan en medio de aplausos. Ya somos cientos en la audiencia.

Alessia sonríe con la mirada. Sonríe y pareciera que agradeciera. Los aplausos la reconfortan. Pronto confesará que es tímida y que jamás imaginó que hablaría ante públicos masivos sobre su vida.

Y es que Alessia sorprende y seduce. Su palabra, su cautelosa certeza, sus conocimientos y su carisma, pronto envuelven de abrazo y empatía a todos quienes la escuchamos.

Alessia a principios del año 2016, enfrentó públicamente un proceso que luego la convirtió en la primera persona con un cargo de jefatura en vivir una transición de género al interior de una empresa chilena. La valentía y seguridad del camino que definió hizo que sus jefaturas, clientes, equipos de trabajo, familias y amistades comprendieran que ya no estaban frente a Alejandro. Alessia al fin había podido salir a la luz.

Su esposa Cossete en ese entonces fue un soporte vital. Aún lo sigue siendo. Ese amor en torno a Alessia es algo que se refleja en su mirada.

Alessia ha vivido estos últimos años con intensidad inusitada. “Desde que la palabra trans llegó a mi vida todo cambió”, señala detallando que desde un principio decidió luchar contra los estereotipos, porque el fantasma del abandono, de la burla y de la marginación, rondaba siempre en torno a sus deseos de avanzar con decisión. Construyó su camino, uno sin igual, que de paso está logrando ayudar a más mujeres como ella.

La tertulia avanza y todos los temas sorprenden: “desde la ciencia el sexo no es un binario sino un continuo, se estima que el 2% de la población tiene alguna condición intersexual. La naturaleza no tiene voluntad ni intencionalidad, no se espera que seamos de una forma determinada, sino que la manera en que trabaja es creando diversidad, parte de eso es la diversidad sexual.”

Alessia señala que “tenemos que apuntar a ser libres, diversos e iguales. El género ha ido cambiando en el tiempo, antes era cosa de hombres votar o trabajar. Así haya diferencias biológicas entre hombres y mujeres, es nuestra individualidad la que debe determinar quiénes somos y no roles rígidos que limiten nuestro talento y nuestros sueños.”

Sus palabras arrebatan espontáneos aplausos de la audiencia.

Alessia prosigue: “la identidad de género ha cobrado mucha importancia en las conversaciones y en la identidad trans pero esta es una importancia generada por la discriminación, que vuelve a esta identidad parte fundamental de una lucha por el reconocimiento e igualdad de derechos. En nuestro lecho de muerte no somos cis, trans, heterosexuales ni homosexuales. Recordaremos las relaciones que llenaron nuestra vida y los momentos felices, al menos para mi va a ser imposible olvidar el día en que salí del clóset, porque fue la lucha de mi vida y mi mayor logro: ser yo misma”.

 

Los aplausos no cesan. Culmina la tertulia y nos acercamos a Alessia. Nos recibe con una sonrisa y un cariñoso saludo.

Estamos paradas en medio del tumulto. Entre flashes logramos conversar un poco más.

Le consultamos cuán importante es la empatía en su vida.

“La empatía es lo más importante para cambiar a la gente, siento que en la mayor parte de los argumentos racionales la gente los arma para justificar lo que siente, más que a la inversa. Entonces alguien que siente rechazo por la diversidad sexual empieza con sus argumentos de ‘biología sin ideología’ y empiezan a inventar cosas para justificar lo que sienten. Pero cuando alguien se conecta con lo que tú sientes y siente tu dolor, tus alegrías, y puede entenderte como persona es donde la gente cambia. La empatía es la herramienta que tenemos para entendernos como humanos, porque la razón a veces no logra derribar esa barrera.”

“La historia de la humanidad es muy masculina, lo que buscaban antes las sociedades eran ser uniformes, porque incrementaban el sentimiento de luchar por todos y salir a la guerra, además todos eran similares físicamente, parecidos, con la posibilidad de verse e identificarse mutuamente, lo que permitía diferenciarse de los enemigos, aumentando la rivalidad justamente en la diferencia.”

“En esa época el mundo era muy masculino desde la perspectiva de quién tenía el poder, pero probablemente lo más valioso y lo que permitía que hombres fueran a la guerra eran las mujeres, porque el poder de una sociedad, en esa época, estaba basado en cuánta gente eran, por la reproducción y que los hijos fueran fuertes también.”

“El cómo llegamos hasta acá es algo que debemos entender, para también comprender el cómo podemos cambiar las cosas, porque no podemos ser esclavos de nuestra historia”.

“Como sociedad estamos empezando a valorar lo femenino. Esto creo que nace en general desde que las mujeres decidieron valorarse más a sí mismas. Los movimientos feministas han sido muy valiosos al decir ‘no soy menos que tú’, puedo hacer lo mismo que haces tú y hasta hacerlo mejor, y eso nos está re valorizando y eso es muy positivo.”

Alessia inspira y provoca una inquietante y agradable sensación de estar frente a alguien que conoce muy bien las dos caras de esta luna misteriosa que definimos como sociedad llamar género.

“Una de las cosas que más me gusta de estar de este lado es la posibilidad de expresar cariño de forma más sincera, más honesta, más con la piel, con un abrazo. En el mundo masculino el cariño se expresa con una palmada en la espalda y se acabó, y ahora se siente mucho más bonito. Ahora tengo un trato diferente con mis amigas. Cuando cambias de género todo cambia, porque los tratos cambian, el género te marca, pero no debe ser una barrera.”

Agradecemos a Alessia por su tiempo y sus palabras. Nos despedimos en un abrazo. Por un momento mi corazón se abraza al de ella. Pienso en los abrazos que por siglos nos hemos dado las mujeres latinoamericanas. Cuánto nos hemos cuidado, cuánta valentía de mujer ha permitido que nuestros pueblos forjen identidad y se fortalezcan.

Alessia lo tiene claro. En toda su dimensión de notable Mujer Con Todas Las Letras, lo agradece y lo testimonia para las mujeres de hoy, para las que fuimos, y para la sociedad más igual que merecemos tener.