Berta Cáceres Soy Yo

Por Gabriela Verdugo Weinberger

“Cuando nos vimos juntas, a pesar de los riesgos, algo cambió. Ese es el punto en el que uno rompe con esa indignación y lo convierte en lucha. Cuando ese dolor se transforma en algo simbólico. Es ahí cuando las mujeres asumen: Berta soy yo”.

Con estas palabras, Laura Zúñiga Cáceres, hija de Berta, recuerda en entrevista a El Diario, cómo en el funeral de su madre, la lucha que ella enarboló se vio fortalecida y multiplicada tras el horror de su asesinato.

Lideresa, activista, férrea defensora de los derechos humanos y del medio ambiente y Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Berta Cáceres fue una mujer desbordante de carisma y valentía.

Organizó a su pueblo lenca, la mayor etnia indígena de Honduras, en contra de la construcción de la represa de Agua Zarca, en el noroeste del país en el Río Gualcarque, un espacio sagrado para las comunidades indígenas.

La lucha emprendida por Berta logró que la compañía, de propiedad estatal china Sinohydro, retirara su participación del proyecto hidroeléctrico. Asimismo, la Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado,  también abandonó la iniciativa.

Berta siempre abogó por el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas que habitan territorios ancestrales.

Su cruzada fue reconocida no solo a nivel nacional. El año 2015 recibió el Premio Goldman por su lucha en defensa del territorio, los bienes naturales y la Madre Tierra.

Y ya desde el año 2009, Berta era beneficiaria de medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dadas las frecuentes amenazas, intimidaciones y persecuciones que recibía.

Lamentablemente, nada fue suficiente para proteger su vida. El 2 de marzo de 2016 Berta Cáceres, fue asesinada en su residencia en La Esperanza en Honduras. Esa madrugada tres balazos se escucharon en su residencia según relataron testigos.

La investigación del caso ha avanzado muy lento. Solo se cuentan a ocho detenidos como sospechosos. Y las audiencias judiciales del caso se han aplazado en variadas ocasiones.

Entidades como el Grupo Asesor internacional de Personas Expertas (GAIPE), denunció en un informe en octubre del año 2017, la falta de diligencia debida en las investigaciones, que incluye la ausencia de procesamiento de otras personas posibles autores intelectuales del asesinato.

Un manto de duda y una sensación de impunidad sigue abrazando tristemente el caso de Berta.

Su hija, Berta Zúñiga, en El País declaró recientemente en una emotiva columna, “Mami, no exagero, hemos hecho todo lo que podemos para llegar a la justicia: denuncias, manifestaciones, investigaciones independientes, demandar sin cesar nuestra participación en la investigación, intentar cancelar la ilegal concesión que originó todo. Hemos avanzado. ¡Pero qué va! No le miento, la mafia que protege a los máximos responsables de su muerte es muy poderosa. Cada palabra suya, cada lección que me dio me han acompañado para no dejarme tragar en la tristeza. He viajado a todos los lugares posibles para denunciar el hecho y para contarles que usted habita en la lucha de las comunidades que desafían a los poderosos. Hoy camino por Río Blanco con la absoluta certeza de que ese territorio seguirá siendo libre y que llegaremos a la justicia verdadera.”

Hoy recordamos a Berta como una mujer notable, inspiradora, que ha impregnado a Latinoamérica de valentía y lucha.

¡Una Mujer Con Todas Las Letras!

¡Justicia para Berta!

¡Berta Soy Yo!

 

Imagen del Rio Gualcarque por el que Berta luchó.