Campeonas en la adversidad.

Más de cien fabulosas mujeres que vimos jugar en estos días de otoño en la última versión de la Copa América Femenina en las ciudades de Coquimbo y La Serena en el norte de Chile, nos brindaron impresionantes lecciones de garra, lucha, empuje, resistencia, habilidad, velocidad, estrategia y juego limpio.

Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela se dieron cita en el torneo femenino de selecciones nacionales de América del Sur, buscando clasificar para el Mundial de Francia 2019 y para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Lejos del glamour, industria y mercadeo al que estamos habituados en el fútbol masculino, en esta Copa Femenina vimos pocos auspiciadores, ausencia de camisetas oficiales, precarias condiciones para entrenar y movilizarse y a una prensa deportiva que tuvo que ir adecuando el uso del lenguaje, ya que no encontraba parangones para adjetivar el sorprendente talento que derrochaban las jugadoras y caía en el vicio de usar nombres de consagrados jugadores para apodar a futbolistas destacadas.

Así nos fuimos enterando de la adversidad del fútbol femenino.

La selección argentina, movilizándose por tierra llegó a Chile e incluso debió pernoctar en el bus por no estar coordinado su hospedaje.

Además, la programación de partidos de la Copa América tuvo a las selecciones jugando día por medio, imponiéndoles un ritmo de partidos que las estresó físicamente a límites preocupantes. “Esto no pasa con selecciones masculinas” advirtió Marta Tejedor la ex DT de la selección femenina de Chile.

“El pensamiento machista nos complica un montón y es nuestro gran rival a vencer”, señaló Estefanía Banini, que viste la camiseta 10 en el equipo argentino.

Ese machismo fue lo que durante la semana la selección argentina en pleno rechazó públicamente, cuando denunciaron que no eran escuchadas mientras calificaban de vergonzoso el acto de marketing en que se usaba a una modelo para presentar la versión femenina de la nueva camiseta oficial. “¿Y las jugadoras de seleccionado femenino? ¿Acaso no tendríamos que ser nosotras las que presentamos la camiseta?”, indicaba Laurina Oliveros en su cuenta de Twitter. Laurina, arquera de su selección ya había denunciado al medio El Equipo, “nos rompemos el lomo para esto, pero nadie nos ayuda”.

Poco apoyo, escasa difusión, cambios en sus equipos de trabajo, rogar por viáticos para poder viajar a competir, es algo que viven jugadoras en toda América del Sur.

“A mi el fútbol no me da nada, pero quería competir con mi país”, señaló Carla Guerrero, defensa central de la selección chilena, al término del partido en que triunfaron por goleada de cuatro tantos a cero contra Argentina.

Lo que señaló Carla es la realidad de la mayoría de los países en Latinoamérica que no cuentan con una liga profesional de fútbol, razón por la cual, las jugadoras del fútbol amateur no cuentan con contrato, no reciben paga y no acceden a seguridad laboral ni de salud.

Y para las que reciben renta la situación mejora casi nada: brechas salariales del 98% en relación a rentas de hombres siguen escandalizando a nivel internacional.

“La selección no nos paga a nosotras, jugamos porque nos gusta, los viajes los paga cada una”, precisó a radio ADN, Christiane Endler, capitana y arquera de la selección chilena.

Foto ONU Mujeres

“Las niñas no tenemos límites” pudimos leer en las camisetas de ONU Mujeres que vistieron las niñas que acompañaron de la mano la entrada a cancha de las seleccionadas.

La campaña fue parte del Programa Para La Autoestima de ONU Mujeres que tiene como objetivo “incrementar la autoestima de niñas y adolescentes, empoderarlas y fortalecer su liderazgo y proceso de toma de decisiones para contar, en un futuro, con más mujeres líderes en el país”, como precisa ONU Chile.

Christiane Endler, capitana selección chilena en Campaña para ONU Mujeres.

Y con ese mensaje nos quedamos.

Con mujeres aguerridas, valientes e imbatibles, en la cancha y en la vida. Inspirando a miles con su pasión y talento sin igual.

Que su fuerza haga reaccionar al mundo entero para avanzar en igualdad en un deporte de masas que tanto gusta y apasiona.