Cuando el amor es de acogida y para toda la vida.

Por Ignacia Imboden Fernández y Gabriela Verdugo Weinberger

El día que Bastián comió su primera papilla, tenía a ocho integrantes de la familia mirando atentamente cómo abriría su pequeña boca de seis meses de vida para saborear tan rico almuerzo.

Todos felices, riendo y aplaudiendo y Bastián haciendo brillar como nunca sus ojitos de pestañas largas para responder a tanta alegría.

Ese mismo brillo de ojos fue el que iluminó la vida de Paulina el día que pudo tener a Bastián en sus brazos. “Nos miramos y fue amor a primera vista de los dos, se rió un ratito y nos abrazamos mucho. Luego lo trajimos a casa y así fue como regresamos a nuestro hogar con un bebé luego de 21 años”.

 

 

Paulina Vidal O’Ryan, educadora y Juan Villalobos Donoso, agrónomo, padres de tres hijos que actualmente tienen entre 21 y 27 años, veían concretado el sueño que habían tenido una fría noche de domingo en invierno, cuando al ver un programa de noticias en la TV chilena se enteraron de una espeluznante realidad: 1.313 niños, niñas y jóvenes habían resultado muertos entre los años 2005 y 2016, entre residencias, programas ambulatorios y justicia penal juvenil todos ellos bajo el cuidado del Estado. (Para más detalle ver aquí)

Ya un año antes el país se había enterado de la muerte de una niña de once años, Lissette Villa, quien falleció por asfixia en el centro Cread Galvarino de Santiago en la capital de Chile. Poco tiempo después, diversas investigaciones derivadas a partir de este caso, revelaron la horrorosa cifra que desató una profunda crisis en el Servicio Nacional de Menores, SENAME.

Paulina no podía creer lo que escuchaba, miles de fallecidos la hicieron sentir responsable, por ser parte de una sociedad indolente que por años había escondido tanto abandono y muerte entre niños con sus derechos humanos vulnerados de raíz.

Esa noche decidió que algo tenía que hacer, algo concreto.

Por suerte del destino al día siguiente se encontró en la via pública con funcionarios de la entidad estatal SENAME. Se acercó a ellos y les preguntó sobre instancias para ayudar. Esa fue la primera vez que escuchó sobre el programa “Familias de Acogida”.

Meses de postulación y muchas etapas burocráticas la dejaron finalmente seleccionada y calificada como madre y familia apta para recibir a un bebé en condición de privación de cuidado parental.

Así fue como Bastián llegó a la vida de Paulina con ocho semanas de vida.

Ya han pasado tres meses de puro amor. Un proceso menos difícil de lo que esperaban, ya que el programa estatal los apoya con variados elementos que resguardan la salud y bienestar de Bastián. “Lo único que necesitamos fue una silla de bebé que apareció rápidamente, porque todo nuestro entorno se ha activado de manera muy hermosa, todos están atentos por si se necesita algo, todos quieren apoyar, esto ha sido un regalo de amor para toda la familia”, señala Paulina.

Bastián está en los brazos de Paulina en el patio de la casa en que viven, en la costera ciudad de Viña del Mar, la brisa marina se enreda en los pétalos de cientos de suculentas y plantas varias. Bastián las ama, tanto como Paulina. Le fascina mirarlas y ojalá tocarlas. Asoma su pequeña lengua por si las puede comer ante la risa espontánea de Paulina. Bastián balbucea, como queriendo decir ya su primera palabra. Pronto será su hora de siesta. Aparece Juan y lo arrulla en sus brazos. Los ojos de los tres brillan como nunca.

Paulina nos cuenta que sabe que lo más difícil será cuando tenga que entregar de vuelta a Bastián. “Su proceso de adopción ya está en marcha, lo único que anhelamos, es que todo resulte bien y que viva junto a una familia que lo ame tanto como nosotros. Estamos llenando cada día un cuaderno, una bitácora que nos proporcionó el programa, en que detallamos todo lo que pasa con Bastián, sus gustos, sus horarios, todo, así la familia que lo tenga podrá conocerlo más rápidamente.”

Además de las plantas, Bastián tiene otra predilección: la música. Juan toca guitarra junto a él varias veces en el día y cuando llega la hora del piano Bastián hasta toca las teclas, queriendo improvisar ya sus primeras notas. Paulina no se queda atrás y le canta canciones infantiles, las mismas que le cantaba a sus hijos mayores.

Solamente en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Biobío, el SENAME tiene implementado este Programa de Familias de Acogida, que consiste en brindar la oportunidad de un hogar transitorio para niños y niñas entre 0 y 6 años, mientras se restablece su derecho a vivir en una familia definitiva. Se trata de niños que por decisión judicial han sido removidos de su familia de origen debido a que sufrieron vulneraciones como abandono, violencia sexual u otras formas de maltrato.

Al re ubicarlos transitoriamente en un entorno familiar alternativo, se busca garantizar su protección.

Paulina sabe que este proceso de acogida podrá durar como máximo dos años. Cuándo culminará, es incierto. El programa sigue los ritmos judiciales de tribunales, así que ella debe estar preparada en todo momento para un eventual alejamiento de Bastián.

“A veces sueño con que un día, en 18 años más, alguien va a golpear la puerta de mi casa, abriré y nos miraremos, y sabré que es él que viene a abrazarnos para conocernos y saber con quiénes vivió en esta etapa tan temprana de su vida.”

Paulina aun no tiene claro si seguirá avanzando en el programa de Familias de Acogida recibiendo a más niños o bebés. Sabe que el programa busca resguardar las necesidades emocionales de cariño y de apego, que son fundamentales para un sano desarrollo y que existen miles de niños a la espera de poder acceder al derecho a vivir en un ambiente sano y feliz.

Sin embargo, ignora cómo quedará su corazón tras distanciarse de Bastián. “Una vez que pase por esa etapa veré si tengo fortaleza como para seguir proporcionando más amor a más niños”.

“Esta experiencia es maravillosa, Bastián va a estar presente en el corazón de todos nosotros por siempre, él es de verdad un hijo más.”

Pronto Paulina se reunirá con otra familia que ya ha vivido la experiencia de vivir con bebés y niños de este programa. Sabe que será un encuentro positivo porque le permitirá aprender sobre cómo enfrentar lo que vendrá.

“Las posibilidades que brinda el amor son infinitas, eso es impresionante. Ahora valoro más el rol de madre y padre. Ha sido maravilloso poder vivir a esta edad nuevamente la maternidad desde otra perspectiva, con más calma y conscientes de todo el amor que existe en nuestros brazos.”

“Siempre tenemos que pensar en los niños y en las oportunidades que les podemos brindar. Si uno marca con amor la vida de un niño en esta etapa, le cambia todas las oportunidades que pueda tener para el futuro.”

La brisa marina se torna más tibia, Bastián duerme plácido. El sol ya alcanzó los pétalos de las suculentas del patio de Paulina. Todo queda en pausa, esperando a que Bastián abra sus ojitos.

Así como a la hora de almuerzo, Bastián una vez más tendrá audiencia de familia completa esperando a que despierte con su cabello revuelto y enmarañado.

Contemplamos la mirada de Paulina, y no hay duda.

Bastián posee el mismo brillo en la mirada. La misma mirada de madre e hijo.

 

Inyectar amor en la política pública, difundir más estos programas que humanizan, pensar en una sociedad mejor, miles de cosas se concluyen tras conocer a Paulina.

Pero lo que más sorprende es su generosidad y fortaleza de mujer poderosa, que ilumina la vida de muchos y muchas. Nos despide mientras limpia con sus manos las hojas de sus plantas. Bastián despertará pronto y querrá jugar y contemplar a sus amigas verdes una vez más antes de que anochezca.

Crianza compartida, co crianza, ver crecer a niños y niñas en manada. Quizás Paulina nos conmueve porque nos devuelve al origen de lo matriarcal, a la alternativa maravillosa de regalar amor y crecer en ese proceso. Un amor de acogida que se transforma en infinito y que deja marcas de salud para la eternidad.