DORIS Y LA MAMÁ ALPA

Por: Equipo Mujeres con Todas las Letras 

Doris Helena Jacanamijoy pertenece al pueblo inga del Valle de Sibundoy, Putumayo en Colombia. Siendo muy pequeña, se trasladó a vivir junto a su familia a un cabildo en Bogotá. Con la ayuda de sus padres, Doris siempre se ha preocupado por conservar su cultura indígena y saberes ancestrales. 

 

  1. ¿Doris, podrías por favor contarle a los lectores un poco sobre el rol y quehacer de las mujeres en tu comunidad?

Uno de los aspectos más importantes para mí respecto al papel de la mujer en el pueblo inga es su participación en la transmisión de conocimientos, la transmisión de nuestro idioma tradicional, el inga; la tradición de los tejidos y la medicina. La mujer se encarga de esta labor que llamaríamos la educación propia de nosotros, de continuar y de guiar a los niños a seguir el camino y cultivar nuestra identidad. 

 

  1. ¿Cómo perciben las mujeres de tu comunidad la conexión con la madre tierra? 

Nosotras aprendemos de la medicina tradicional, tanto hombres como mujeres aprendemos al mismo tiempo. Sin embargo, los hombres empiezan a ejecutar la medicina a más temprana edad, las mujeres hacemos las veces de enfermeras, por así decirlo, hay ciertas plantas que pueden usar más los hombres que las mujeres, pero eso no le resta a la importancia que tiene la mujer en la comunidad. 

Para nosotros, la conexión con “Mamá Alpa”, como le llamamos a la madre tierra, es muy importante por eso cuidamos de los ciclos que tiene ella para sembrar, para cultivar, para cosechar. Además de las fases del sol y de la luna, una de las celebraciones tradicionales más grandes que tenemos en la comunidad es el Kalusturrinda en donde agradecemos por los alimentos que nos ha dado nuestra Mama Alpa. Ese día, que es como el 31 de diciembre para las personas no indígenas, nos encontramos niños, jóvenes, mayores, abuelo. Es el fin de un ciclo y el principio de otro, entonces va muy ligado con esa conexión que tenemos con la tierra, además es el día que como comunidad compartimos el alimento. 

 

  1. ¿Las mujeres de tu comunidad han creado alguna estrategia para proteger su territorio? 

En el territorio del Valle de Sibundoy hay estrategias de preservación de la cultura y la identidad que son la base para el cuidado de nuestra mamá Alpa, madre tierra.

Estas estrategias van desde el tejido tradicional hasta los procesos de minga, trabajo comunitario y proyectos productivos que potencien los conocimientos propios como el sembrado de árboles nativos y el cuidado y crianza de especies menores. Todo esto lo hacemos también pensando en la soberanía alimentaria, pues la producción del alimento debe ser un pilar para la protección y conservación de nuestra tierra y no una excusa para maltratarla ni destruirla.

Por otro lado, estamos en coordinación con nuestras autoridades, dígase el cabildo, el gobernador y quienes nos representan, pues son la base fundamental de nuestro proceso cultural y organizativo.

 

  1. Desde las comunidades indígenas ¿qué mensaje le das a la sociedad para conectarse con sus raíces y el territorio?

A la sociedad la invito a cuidar y preservar lo nuestro, nuestro territorio colombiano que está lleno de riquezas naturales. La naturaleza es la que mantiene el orden, debemos cuidarla y apoyar a quienes producen localmente, más si somos cuidadores y garantes de la cultura y el medio ambiente.

 Como sociedad nos debemos pensar en comunidad: Común- unidad. Son más las cosas que nos unen que las que nos dividen y eso es lo que deberíamos fortalecer.

Hoy en día vivimos épocas de crisis pero si cada uno aprende a valorar su hogar, su familia, su tierra, estaremos sembrando las bases de un futuro posible. Cuidar la tierra, es cuidar de nosotros mismos. Tenemos que pensar en los que hoy hacemos parte de ella, y en quienes vienen.

Alpamanda uauakuna kanchi, dice mi padre: “hijos de la tierra somos”. Eso implica entender que dependemos de ella para vivir. La tierra donde esté florece, no necesita del ser humano para vivir, pero sí para conservarse.

Así como Doris, son muchas las mujeres -y hombres- que luchan cotidianamente por la preservación y protección de nuestro territorio y medio ambiente. A todas ellas extendemos nuestro profundo agradecimiento y reconocimiento. Seguiremos compartiendo sus historias con la convicción de que podrán inspirar a muchas otras, como lo han hecho con nosotras.

Por su compromiso con la comunidad, la unidad y la transmisión de sus costumbres Doris es, sin lugar a dudas, una Mujer con todas las letra-z.