Homenaje a Margot Duhalde primera mujer piloto chilena que combatió junto a aliados en II Guerra Mundial.

Margot Duhalde, nació en el año 1920 en Río Bueno en el sur de Chile, en el seno de una familia de agricultores.

Siendo niña descubrió su amor por los aviones. “Los aviones que hacían el correo para la Línea Aérea Nacional volaban justo por encima de nuestras tierras. Comencé a obsesionarme por aquellas pequeñas sombras que pasaban sobre mí y que dejaban en mis oídos, como un eco, el singular ronroneo de sus pequeños motores. Quería verlos más de cerca. ¿Cómo? Me subía al techo de la antigua casona apañada de un par de anteojos larga vista regalado por mis padres; pensando ellos, claro, que era sólo simple curiosidad. Finalmente ocurrió. Un avión cayó muy cerca de la casa en medio de un potrero debido a una emergencia; cuando me acerqué y lo pude tocar supe inmediatamente que quería ser aviadora. Por supuesto que todos pensaban que estaba loca, pero se me metió en la cabeza ser piloto y no hubo nada ni nadie que me lo impidiera”. Señala Margot en una hermosa entrevista brindada a Euskonews.

A los 16 años se trasladó a Santiago para continuar sus estudios y consiguió asistir al Club Aéreo de Chile.

“Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial yo ya era piloto civil. Sentí que debía ayudar en algo y sin dudarlo me presenté como voluntaria, primero en el consulado francés y luego al llamado de Charles De Gaulle para formar parte de su ejército libre. Como era menor de edad tuve que inventar una pequeña historia para que me dejaran partir: “Me voy a Canadá como instructora”, dije. Como mis padres no entendían nada de aviones, jamás se imaginaron que era imposible que con mi corta experiencia fuera instructora de vuelo. Aceptaron y comenzó mi aventura. Zarpé desde el puerto de Valparaíso junto a otras trece personas. Cuando llegamos a Londres me llevaron prisionera durante 5 días mientras investigaban mis antecedentes. Me acuerdo que llovía todo el tiempo, era el mes de mayo. Frente a la ventana de mi celda, sumamente aburrida, me maldecía por haber querido ser partícipe de aquella lejana guerra.”

Finalmente serían los ingleses quienes brindaron un espacio concreto para que Margot pilotara. “Fue muy difícil. No dominaba el idioma por lo que todo se me hizo cuesta arriba. Logré que no me echaran y que me dieran el puesto de mecánico mientas aprendía los términos técnicos. Una vez superada esta prueba, me di el gusto de volar más de cien tipos de aviones, tanto cazas como bombarderos, y transporté más de mil. Tuvimos un entrenamiento bastante duro y el trabajo era riesgoso, porque no contábamos con la ayuda de la navegación, no volábamos con instrumental y teníamos que hacerlo con tiempos climáticos adversos.”

 

Margot con 96 años posando para AFP en Santiago en Agosto del 2017.

“Finalizada la guerra, permanecí en Inglaterra, pero trabajando para la Fuerza Aérea Francesa en una escuadrilla Spit Fire. Después me destinaron a África, en Marruecos; hice un curso de planeadores en Francia y fui en comisión a Sudamérica como oficial francés. Terminado este recorrido volví a Chile. Aquí trabajé como piloto de una firma privada y luego en una compañía aérea chilena de pasajeros, en pequeños aviones bimotores. Después de esto fui a la Fuerza Aérea para desempeñarme como controlador de tránsito aéreo. Paralelamente hacía instrucción de vuelo en los clubes aéreos nacionales. Jubilé hace un año, más bien re jubilé, a los 81… y sigo volando en un Piper Dakota”, confesaba en la entrevista en que a la fecha tenía 82 años.

Margot hoy nos ha dejado, pero tenemos certeza que su espíritu aventurero sigue surcando cielos en busca de desafíos, alcanzando sueños y consiguiendo lo imposible. ¡Sin duda, una Mujer Con Todas las Letras!