Ignacia: “Nuestro libro es un encuentro de mujeres latinoamericanas canalizado por niños y niñas”.

Por Gabriela Verdugo Weinberger

Historiadora, con la producción a flor de piel, escritora, columnista, gestora cultural, amiga natural de la comunicación digital y mujer de radio. Las facetas de Ignacia sorprenden así como los proyectos que levanta. La conocimos en pleno rodaje de una serie sobre neurociencias para la televisión chilena que tuvo ocasión de producir. Nos llamó la atención su mirada preocupada en todo momento por tener a mujeres de ciencia en sus capítulos. Y es que los derechos humanos y las temáticas vinculadas a mujeres siempre han estado en el latir de Ignacia.

Su casa está en el sector Mauco de la comuna de Con Con en Chile. Junto a un valle y cerca del mar. Para llegar a casa debe cruzar un sector de dunas que está siendo dañado por el desarrollo inmobiliario. Ese escenario fue su decisión para entrar al mundo de la organización ciudadana y ser columnista que levanta la voz por el desarrollo sustentable.

Una pausa de café junto a sus perros nos regala un momento de conversación. Son días intensos, porque sumada a su labor en el equipo de comunicación digital en el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso y el producir las ya clásicas Tertulias Porteñas en Valparaíso, un punto de encuentro para la conversación y debate junto a grandes personalidades de Chile y el extranjero, Ignacia está trabajando en encumbrar el proyecto Mujeres Con Todas Las Letras, donde es Directora de Capital Social, Coordinadora en Chile y Escritora.

Nos cuenta que cuando estaba en el rodaje de la serie Neuropolis para TV, tuvo “la suerte de seguir el consejo de alguien para contratar a Gabriela como guionista, inmediatamente notamos que teníamos una forma de trabajo súper compatible y que había una sinergia creativa entre las dos súper potente, ella me contó de un colectivo de mujeres del que era parte y todo lo que estaban haciendo para dar vida a Mujeres Con Todas Las Letras. Aluciné y ofrecí mi ayuda para lo que necesitaran. Mis habilidades van por el lado de la gestión de proyectos y las estrategias comunicacionales, por lo que de todas maneras serviría de apoyo al equipo, no pensé que terminaría escribiendo y eso fue otra casualidad”.

Casualidad afortunada porque Ignacia ya ha publicado dos libros; “Del Umu a la mesa” sobre historia y gastronomía Rapa Nui y “Gran Valparaíso” con ideas para una mejor ciudad, junto a la agrupación ciudadana Metropolítica de la cual es parte.

Feminista twittera la apodaron en algún momento de su vida, nos cuenta entre risas. Y todo calza en ese apodo. Su convicción la tiene iluminando diversos espacios con tesón feminista histórico. Escuchamos a Ignacia y de inmediato se nos viene al corazón la frase certera Gabriela Mistral: “País de grandes mujeres, de mujeres valientes que, muchas veces, son más valientes, más responsables y decididas que los hombres”.

Ignacia toma apuntes en su libreta. Anota lo pendiente, lo soñado. La meta alcanzada y el próximo desafío por conocer.

Le consultamos por los bemoles del trabajo colectivo e independiente que ha asumido en Mujeres Con Todas Las Letras.

“El trabajo colectivo es difícil, desafiante y requiere de paciencia, observación y mucha aceptación. Cuesta identificar qué discusiones valen la pena y cuáles no merecen poner en riesgo el objetivo principal. En proyectos como éste, tan motivantes y potentes, es posible obtener la convicción necesaria para aportar a una dinámica positiva frente a todos los pequeños detalles que tocan las sensibilidades individuales”.

Ignacia nos habla de Mujeres Con Todas Las Letras y nos explica que es mucho más que un libro ilustrado que presentará de la A la Z a 28 mujeres notables de América Latina. “Me gusta verlo como una puerta a un mundo más rico, también como una herramienta de trabajo. La idea de que sean las historias que vive un grupo de niñas y niños, el eje de un relato que permite presentar a estas 28 mujeres, me conecta con lo que pude experimentar como profesora de historia, por eso este proyecto me hace tanto sentido”.

Ignacia nos precisa que la vivencia personal y la historia familiar, son parte de la historia de cada país y del mundo, la conciencia de esta interrelacion evita la sensación de vacío o falta de pertenencia. “Es por medio de ella que podemos vincularnos con nuestro entorno y darle peso a la memoria colectiva. Estamos viviendo una realidad cultural que resta peso a la historia y por otro lado, las mujeres estamos tratando de hacernos validar en un mundo cuya historia ha sido escrita por hombres. Abrir esta puerta y entrar a esta nueva historia donde encontramos también mujeres, es la potencia de este proyecto y no queda solo en presentar y motivar a los niños y sus familias a conocer más. Es también presentar una metodología de trabajo que permite tratar diversos temas, adecuándolo a distintos grupos de edades”.

Como equipo definieron asumir el desafío de investigar y seleccionar a 28 mujeres de ámbitos muy diversos, e incluir además a todos los países de América Latina. Le preguntamos a Ignacia si para ella como historiadora existe un valor especial en el hecho de contar con un abanico heterogéneo de mujeres habitando el libro.

“La diversidad debiese ser siempre el norte, validar la importancia de todos los oficios y su vocación transformadora es algo que me resulta tremendamente urgente, dar a conocer a otros una versión de la realidad en que hombres y mujeres valen y pesan lo mismo en la construcción de la sociedad, no importando sus opciones o quehaceres es el desafío que me seduce. Y como de los hombres ya se ha hablado tanto por tantos siglos y de mujeres solo se ha hablado de las poderosas que levantaron espadas y cortaron cabezas, o construyeron grandes reinos o expandieron sus imperios, el valor de este trabajo de joyería es reconocer que todos merecemos un lugar en la historia, pues pequeñas y no solo grandes acciones, han moldeado el carácter de nuestra tierra”.

Otra bella casualidad en el proyecto depositó en las letras creativas de Ignacia la misión de dar vida a una de las niñas que protagonizan el libro.

“Porfiria Contreras Labarca reúne un montón de rasgos de niños y niñas que he podido observar y que me resultan muy atractivos, pero también reconozco como incómodos para otros. El nombre es parte de un juego familiar y no diré más al respecto, pero era un apodo de alguien muy “Porfirio”. En las escuelas se encuentran muchos niños y niñas que tienen dificultades para encajar, para estar quietos o guardar silencio, tienen dificultad para controlar impulsos y su ‘entusiasmo por lo que les entusiasma’ puede llevarlos a un desborde tal que no logran siquiera hilar correctamente una oración. Porfiria es un poco de eso, creativa, inmediata, impetuosa y muy muy muy insistente. Hay también un poco de mi ahí y creo que mi intención en ponerla de esa forma, es sanar un poco la percepción que se tiene de los niños más inquietos y ruidosos que sus demás compañeros, generar empatía hacia los niños de este tipo”.

Los cinco personajes infantiles que protagonizan el libro son solo parte del enorme universo de bellos detalles que posee el proyecto: ilustraciones de gran calidad, una intención de educar para ir conociendo el continente a medida que se avanza por las letras del abecedario.

“Veo a este libro como un encuentro entre mujeres latinoamericanas, entre generaciones, entre géneros, un encuentro canalizado por nuestros 5 niños adorables, ellos nos toman la mano, a los que están de uno y otro lado de las páginas de este libro. Me gusta que más que 28 biografías, sean 28 invitaciones, 28 viajes, 28 posibilidades y 28 puertas. Si se distingue o no de otros libros, no lo podría afirmar, pero lo que sí puedo decir con total franqueza, es que este proyecto me tiene cautivada y lo que más quiero es que todos se dejen seducir por estos 5 niños y niñas, traviesos y encantadores… y traspasen la puerta”.

De pronto Ignacia recuerda una canción y no contiene la risa. “Podríamos poner la letra de la canción de María Martha Serralima, ‘como toda mujer tengo algo en común soy rebelde y voraz, caprichosa, violenta y audaz… como toda mujer’, como todas”. Vuelve a reír y nos explica que “algo que tenemos en común en este equipo es como dice la canción, pero en positivo: impetuosa, rebelde, audaz. Y claro, para ser así no cabe mucho la quietud. Me gusta mucho lo que hago y lo que hago es muy diverso, producción ejecutiva de proyectos audiovisuales es la última aptitud que he sumado a la lista de oficios queridos. Tengo hijos y la suerte de poder elegir quehaceres que me permitan realizar más de una función, tengo la suerte de poder ser más que mamá. Tengo la suerte, por crianza, de estar convencida de que querer es poder y quisiera que todos los niños y niñas del mundo pudieran gozar de esa convicción”.

¿Cuáles son las Mujeres Con Todas Las Letras de tu vida?

“Hay muchas mujeres que me inspiran, están en todas partes, estamos rodeados de ellas, nos enseñaron a leer, nos prepararon comida, nos enseñaron a amarrar los zapatos, leímos sus libros y cantamos sus canciones, bailamos juntas, lloramos juntas. Todas tan especiales y únicas. Madre, hermanas, amigas… ¡Y la princesa Leia! Jajaja”

El 20 de septiembre se lanzará la marcha blanca de la campaña de crowdfunding que permitirá obtener recursos para que este libro ingrese a imprenta. El 1º de octubre la campaña será pública y masiva.

“El mensaje que yo quiero transmitir es que es urgente abrir estas 28 puertas y atreverse a volar a una nueva América mixta y diversa…y muchísimo más rica”.

La invitación está hecha. Aunque con Ignacia ya sabemos que se trata de algo más que una invitación. Porque junto a ella las ideas se vuelven abrazos transformadores y los sueños adoptan formas posibles.

Miramos a Ignacia y notamos que posee un encantador parecido con Porfiria. No nos equivocamos. “Creativa, inmediata, impetuosa”, así nos describió a su personaje.

Quizás sin querer hablaba de ella. Quizás hacia eso debemos avanzar. A fortalecer el ímpetu desde niñas. A comprender que las puertas hay que construirlas para luego abrirlas y pasar a través de ellas. Y que solo así nos fortalecemos y llegamos como mejor sociedad a las grandes alamedas de la nueva historia.