LA COMADRE EN BUSCA DE LA PAZ

Por: Equipo Mujeres con Todas las Letras

En medio de una ciudad caótica como Bogotá, nos encontramos con un edificio de diez pisos con un ascensor al que sólo pueden subir tres personas por trayecto. En la tercera planta, se aloja la casa de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados. Al abrirse la puerta, un ambiente cálido y lleno de energía se respira por doquier. Minutos después, Luz Marina Becerra nos recibe con la amable sonrisa que la caracteriza. Sus  compañeras de trabajo, contagiadas por el ambiente que respira el lugar, la saludan con halagos sobre su nuevo look de trenzas largas. 

Luz Marina, a parte de ser directora de AFRODES, es fundadora del colectivo “La Comadre”. En nuestra conversación, Luz Marina nos puso a día acerca del trabajo del colectivo y de su compromiso con la tarea común que tenemos los colombianos con el fortalecimiento de la paz.

 

¿Cómo surge el colectivo La Comadre?

El colectivo es una apuesta política de las mujeres negras que hacen parte de AFRODES. Esta iniciativa surge para hacer visible el impacto diferencial y desproporcionado que afecta a diario a las mujeres en el marco del conflicto armado, no solamente por pertenecer a un grupo étnico minoritario sino por ser mujeres. “La Comadre” surge para hacer visible esas afectaciones y para exigirle al Estado el diseño de políticas públicas con enfoque diferencial étnico, racial y de género. 

 

¿Por qué “La Comadre”?

El nombre completo del colectivo es “La Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia” o “La Comadre”. Este es un nombre muy representativo para las comunidades que representamos. En nuestro territorio, la mujer, y sobre todo las comadres, juegan un rol súper importante al interior de la familia, pero también al interior de las comunidades. La comadre es símbolo de respeto, solidaridad, hermandad y  autoridad, pero en el sentido de proponer la creación de normas al interior de las comunidades. Las comadres son responsables de manejar el tema de la minga, el trueque, la mano cambiada, etc. y representan esa forma solidaria en que interactuamos en nuestro entorno. 

La mayoría de mujeres que conformamos “La Comadre”, somos mujeres que hemos sufrido diferentes hechos de violencia: desplazamiento forzado, violencia sexual, desaparición de hijos, asesinato de compañeros y familiares….Cuando nosotras llegamos a las ciudades, tratamos de camuflarnos para ser aceptadas y terminamos perdiendo nuestra cultura, entre otras cosas, porque en las ciudades no encontramos espacios en donde se pueda ejercer y crear a partir de quienes somos; en donde podamos desarrollar todo ese legado cultural que podríamos aportar y que termina siendo invisibilizado a través de un proceso de aculturación. 

Cuando pensamos en “La Comadre” es para ver cómo podemos preservar y fortalecer esa cultura y esas prácticas de solidaridad, de hermandad, de intercambio y de ayuda colectiva en las comunidades. 

 

Cuéntanos un poco acerca de la obra teatral que está presentando “La Comadre”.

La obra que estamos presentando se llama “Las comadres caminan a paso firme por la reconciliación y la no repetición”. Desde la obra lo que mostramos es esa visión de paz que tenemos como mujeres negras, reconociendo y valorando enormemente lo que pasó en La Habana, Cuba entre el gobierno y las FARC, pero también, dando a conocer nuestra posición pues creemos que la paz va más allá, la paz es integral, tiene que ver con el ejercicio pleno de nuestros derechos como mujeres negras, pues históricamente hemos estado excluidas de muchas esferas de esta sociedad, situación que se recrudece con el conflicto armado y la violencia que recae sobre nosotras.

La obra se basa en la historia de vida de una de las mujeres que hace parte de “La Comadre”, quien fue víctima del conflicto armado en Colombia. A esta mujer le cambia su vida de un momento a otro porque siempre había vivido en su territorio y lo único que sabía era trabajar la tierra. De imprevisto, ella se encuentra en una disyuntiva muy grande porque no sabe qué hacer, ni para dónde ir, pues no conoce ningún otro lugar. Empieza todo un drama para la familia, pero también empieza un comadreo con sus compañeras de la comunidad.

La obra está integrada por diez comadres y dos niños, la mayoría de las personas que integran la obra son víctimas del conflicto armado. La idea es mostrarle al país y al mundo lo que ha significado el conflicto para la vida de las comunidades porque en las ciudades la gente no ha vivido el conflicto, y por esto la solidaridad es muy limitada al igual que el apoyo para las víctimas. A veces sentimos que cuando llegamos a las ciudades huyendo de la violencia, nos toca enfrentar otra más sutil pero igual de dañina y que se basa en el el racismo y la discriminación. Queremos sensibilizar a la comunidad, movilizar los corazones de la sociedad colombiana e invitarlos a que conozcan lo que significa el conflicto armado para muchas comunidades y pueblos en este país, y en esa medida generar sentido de solidaridad y sembrar ese granito de arena buscando que existan garantías de no repetición y reconciliación entre todas y todos los colombianos. La paz no la debe hacer solamente el gobierno y algunos grupos armados, sino que la paz la debemos construir todas y todos.

Invitamos a toda la ciudadanía a ver la obra de teatro del colectivo y a dejarse llevar por la historia de estas mujeres. Igualmente, a contribuir a la paz de nuestro país por medio de acciones pequeñas en nuestra cotidianidad.