La desconocida historia de la ganadora de los 21K del Maratón de Santiago.

El domingo pasado más de 30 mil corredores repletaron las calles de Santiago de Chile, para correr la Maratón de Santiago. Entre ellos destacó Nicolasa Condori Quispe, peruana, que ganó en la categoría 21K, logrando superar su propia marca y registrar un nuevo récord en la carrera, con un tiempo de una hora 16 minutos y 10 segundos.

Su llegada a la meta fue transmitida en directo por televisión abierta. Nicolasa se veía contenta. Sus ojos brillaban por la alegría del triunfo. El periodista en terreno que cubría en directo la llegada a meta se acercó a Nicolasa. Una entrevista breve nos permitió saber que venía de Puno. Solo eso. No hubo tiempo para más.

El saludo breve que Nicolasa envió a través de las pantallas voló veloz, como sus carreras, hasta lo alto de Los Andes.

Porque Nicolasa, de 28 años de edad, entrena a más de 3800 metros de altura en su oriunda Puno, a orillas del lago Titicaca, entre Cusco y La Paz.

Fanática de los deportes desde niña, sólo a los 21 años tomó en serio el atletismo.

Entrenar a más de tres mil metros de altura desarrolló en ella una potencia sin igual.

El año 2012 ganó su primera medalla y desde ahí nunca más se detuvo.

“Me demoré 4 años en tener un buen nivel. Poco a poco gané confianza y empecé a mejorar. Yo jugaba fútbol, vóley y también corría. Mi mamita practicaba este deporte, pero no le gustó porque es de mucho sufrimiento y se retiró”. De parte de sus padres, Nicolasa siempre encontró apoyo, pero el resto de su familia le decía que no debía seguir. “Hubo resistencia porque pensaban que estaba maltratando mi salud o que no ganaba. Sin embargo, mis papás dejaban de lado lo que otros decían y me daban confianza”, señaló a El Comercio de Perú.

El año 2011 quedó fuera del campeonato de fondismo Huancayo porque no logró obtener dinero para los pasajes. Pero luego se propuso ganar en el nacional de Lima y con el premio poder comprarse zapatillas y vitaminas, como confesó a medios locales.

El temple y la fuerza de Nicolasa se potencia, como ella ha señalado, con la inspiración que ha recibido de otras grandes corredoras peruanas como Gladys Tejeda, Wilma Arizapana e Inés Melchor.

Algo en Nicolasa nos recuerda a otra mujer imbatible: la corredora rarámuri de Mexico, Lorena Ramírez, que deslumbró al mundo entero por correr entre sus montañas con sandalias huaraches y por ganar el año 2017 el ultramaratón de 50 km en Tlatlauquitepec, Puebla en Mexico.

Mujeres imparables que nos hacen pensar en todas las ocasiones de la vida en que debemos sacar fuerzas inusitadas para avanzar.

Abrazamos el triunfo de Nicolasa, sin duda una #MujerConTodasLasLetras que, veloz y decidida, avanza forjando la senda de nuestra América Latina.