Nuri: imbatible e inspiradora en su “Rincón del Libro”.

Por Gabriela Verdugo Weinberger

Encontramos a Nuri trabajando en solitario en su librería “El Rincón del Libro”, atendiendo a decenas de clientes que llegan a pedir títulos insólitos y otros habituales en pleno mes de marzo, en que parten clases miles de estudiantes en Chile.

¿Tiene el libro cien años de soledad dos? Son algunas de las consultas insólitas que recibe. “Porque si usted no lo tiene es porque no existe”, insiste una amable señora ante la risa espontánea y franca de Nuri que le explica que García Márquez escribió Cien Años de Soledad y que no existe un tomo dos.

Su buen humor inagotable sorprende tanto como su capacidad de tener en su mente la ubicación exacta de cada libro que le solicitan. Se mueve veloz entre las repisas de los estantes que albergan a miles y miles de libros.

 

Sus ojos brillan más de lo habitual cuando nos cuenta que vende libros desde que tenía quince años de edad.

Recuerda con emoción su infancia en Illapel, ciudad ubicada a casi 300 kilómetros de Santiago, la capital de Chile. Sonríe nuevamente cuando detalla que como gitanos iban de playa en playa en familia a vender libros.

“Mi padre era profesor normalista y era amante de los libros así que en mi casa nunca faltó biblioteca de pared a pared. Él se inició en la venta de libros y al pasar de los años armamos un kiosko entre los dos, en nuestra casa. Pronto empezamos todos a vender libros para que el negocio familiar resultara bien.”

Nuri avanzó sus años de juventud, repartiendo tiempo entre sus estudios de tecnóloga dental en Santiago y la venta de libros en Illapel y en playas cercanas.

Un olfato natural para los negocios, rápidamente le brindó resultados positivos a Nuri. “Los libros me enseñaron mucho”, detalla.

 

“No me gustaba leer cuando niña, así que nunca pensé que iba a terminar con una librería vendiendo miles de libros y que me iba a terminar leyendo todo lo que tenía. Porque soy una convencida que para vender debo leer cada libro, porque hay que saber lo que uno tiene para poder recomendar algo.”

Nuri siempre ha amado todo lo que ha hecho. Amó su carrera de tecnóloga dental porque fue feliz al ver que su trabajo le permitía a la gente sonreír. Amó los años de trabajo desatado en que partía a las 7 de la mañana en su lavaseco, para luego seguir en su librería y terminar a las diez de la noche en su laboratorio dental.

“Todo lo que he aprendido sobre fortaleza lo recibí de mi mamá y ella a su vez de mi abuela. Ellas son mi inspiración. En mi familia todas hemos luchado y siempre hemos salido adelante. Toda mi vida ha estado rodeada de resiliencia.”

Separada y con un hijo de tres años, decidió dejar Illapel y probar suerte en Valparaíso. Se instaló en la costera ciudad de ConCon con otra librería y además un kiosko playero. Encontró el amor y tuvo a su segundo hijo. Un grave accidente de su marido la hizo pasar por un año difícil y precario.

Nuri una vez más se fortaleció.

Decidió probar suerte en Viña del Mar. Una central galería tenía un local disponible. Oculto, al fondo, literalmente en un rincón. Así nació su librería “El Rincón del Libro”. La galería se puso en venta así que Nuri buscó otro local cercano. Y encontró su actual ubicación en la clásica galería Fontana. Nadie podía creer que ella pretendía instalar una librería en un segundo piso. ¿Cómo va a lograr que la gente suba escaleras para comprar libros? Le preguntaron desde la administración de la galería. Si es necesario instalaré un ascensor respondió Nuri, segura y resuelta.

Doce años han pasado desde ese día. Y más de treinta años han pasado desde que empezó a vender libros.

Nuri se ve radiante y feliz.

“En mi librería compran libros más mujeres que hombres, aunque los hombres agradecen más porque al parecer para ellos es un problema comprar libros”, dice Nuri entre risas.

Mientras avanza la entrevista al menos diez clientes entran a pedir diversos títulos. Todos y todas saludan a Nuri con cordialidad y cercanía. Nuri es muy conocida por tener títulos de calidad y a bajos precios. Los más bajos de Viña del Mar.

Novelas para todas las edades y textos de lectura complementaria para escolares es lo que vende Nuri, y lo hace sin publicidad ni redes sociales. Resulta impresionante que tenga tal cantidad de fiel clientela existiendo en la web solo en las páginas amarillas.

Nuri Araceli Ortiz Sepúlveda, 46 años, vital, jovial, de ojos almendrados, mueve su cabellera castaña y su delgada figura entre sus libros. Se nota que está en su hábitat.

“Conocí el amor a la lectura con “Papaíto piernas largas” y con “Carta a un niño que nunca nació” de Oriana Fallaci. El libro que me marcó fue “Crónica de una Muerte Anunciada”. Ahí comprendí que he vivido muchas crónicas de muertes anunciadas.”

“Ahora sueño con dejar a mis hijos encaminados en sus vidas, vivir en el campo, tener una huerta y tener paredes llenas de libros para volver a leerlos con calma. Los libros son todo lo que soy ahora. He ido evolucionando con todo lo que he ido experimentando con cada libro de mi librería.”

 

Nuri se apronta a terminar su jornada. Trabaja seis días a la semana y seguirá así seguramente por muchos años más. Suena el teléfono y la invitan a vender libros en escuelas. Siguen entrando clientes. Este sábado otra editorial le mandará más libros.

Nos despedimos con un abrazo afectuoso pero rápido. Ya hay tres clientas esperando ser atendidas.

Dejamos a Nuri entre páginas e historias. Invencible. Resiliente, luchadora.

Inspiradora como su madre y su abuela.

Nos alejamos de su librería que contiene a una hermosa trinchera de ideas, en un país en que solo el 22% de sus habitantes declara leer libros todos o la mayoría de los días (de ellos 24% son mujeres y un 20% hombres), muy lejos del 36 % de lectoría de China o el 32% de Reino Unido. (Fuente: http://www.adimark.cl/estudios/dinamica.asp?id=407)

Libros para aprender, para crecer. Esa lección nos deja Nuri.

Pero la lección más poderosa es ella misma, encarnando la lucha anónima y diaria de cientos de miles mujeres por toda América Latina, hoy, ayer y siempre.

Por eso con fuerza debemos conmemorar el Día de la Mujer, recordando que mucho del latir latinoamericano es femenino e imbatible.

Llegó la era en que nos daremos a conocer, en que nuestras historias cotidianas serán entramado visible en las páginas de la historia, abrazándonos desde las raíces, en recuerdos y en futuro, siendo más que nunca… Mujeres Con Todas Las Letras.