Paola y Alejandro, ilustrando universos, dando vida a nuevos libros.

Por Gabriela Verdugo Weinberger

Son los últimos días de Paola y Alejandro en Bogotá. Los entrevistamos en medio de cajas con la vida entera embalada, listos para encumbrar rumbo a España donde cursarán un master en diseño de personajes de animación.

Las paredes de su apartamento lucen un poco deslavadas previas a la gran mudanza. Se extraña la presencia de figuras multicolores y de libros que adornaban cada rincón honrando lugares y momentos vividos. Aunque como todo en la vida de Paola y Alejandro, el color se va con ellos. Así ocurre con los ilustradores. Llevan el color por donde van.

Sus rostros reflejan la emoción de la partida inminente. Han sido días intensos de un año intenso. Proyectos en Colombia y en el extranjero han encumbrado sus ilustraciones como cometas surcando cielos, dejando su talento en la retina y el corazón de miles y miles.

Además de compañeros en el trabajo, el arte y la creación, son igualmente compañeros en el amor, de hecho, con sonrisas cómplices y miradas de reojo, nos cuentan que hace pocas semanas vivieron una hermosa ceremonia de matrimonio junto a sus más cercanos.

Paola y Alejandro se conocieron gracias al color, estudiando diseño gráfico en la misma universidad. Un día el destino los juntó en una exposición de ilustración llamada “Imagen Palabra” que organizaba Alejandro junto a otros estudiantes.

“Desde niña siempre quise ser ilustradora, veía libros y me preguntaba ‘cómo dibujarán eso, cómo lograrán hacer eso’. Crecí en el campo en Pasto, repleta de colores e historias vinculadas a la tierra y a antiguas costumbres que me relataba mi abuela. Cuando llegué a Bogotá tenía claro que quería ser artista. Y en el diseño gráfico encontré mi rumbo, cuando al estar sentada en la clase de ilustración, supe que eso era lo mío. Que quería dedicarme a la ilustración”, nos cuenta Paola.

Alejandro escucha atento y recuerda su infancia. “Vengo de un pueblo pequeño llamado Soatá en Boyacá. Gran parte de mi infancia estuvo limitada a nivel de imágenes. No había más que televisión nacional y las únicas imágenes que tuve cerca fue de revistas de Condorito. Así me aproximé a la imagen. Y me preguntaba ‘cómo se hace eso, quién lo hace, se podrá llegar a vivir de eso’. Luego transité por algunas universidades. En diseño gráfico, tuve la suerte de conocer a Julián Velásquez, un profesor que me enseñó ilustración, él nos enseñó el universo de la imagen ilustrada. Desde ahí quedé enganchado completamente”.

Pareciera que todas sus raíces se trenzaron el día que se conocieron.

Ambos además tenían otro sueño en común: hacer libros.

Alejandro nos explica que “tener el material impreso en las manos es maravilloso. Todo eso alimenta un montón. Y eso es muy importante porque nuestra profesión es solitaria, te aparta del mundo, con largas jornadas de trabajo. Es imprescindible amar esta profesión. Por eso llena el corazón recibir palabras de aliento de la gente cuando ven alguna ilustración creada por ti”.

Paola precisa que “el color transmite muchas cosas: atmósferas, sensaciones, sentimientos. Es impresionante el poder de la imagen en redes sociales. Yo subo una ilustración y la ve gente de China o de Rusia, incluso me han llegado comentarios en árabe. La imagen como idioma universal es algo maravilloso.”

Ambos a la fecha ya han publicado varios libros. Alejandro ya lleva tres y Paola cinco. Mucho de su trabajo está elaborado para niños, niñas y jóvenes. Han estado en publicaciones compartiendo espacio con otros ilustradores y en libros de autor, en revistas, medios digitales y en animación.

En los días previos al viaje a España, alistan los últimos retoques y detalles de un proyecto muy especial en el que decidieron embarcarse.

Paola nos cuenta que desde hace tiempo venían mirando con atención una diversidad de libros que estaban surgiendo que rescataban la temática de la mujer.

Hasta que un día llegó a sus manos un proyecto distinto y especial.

Paola y Alejandro son los ilustradores del libro “Mujeres Con Todas Las Letra-z”, que usa como excusa el abecedario para hacer un recorrido que permite conocer a mujeres valiosas de América Latina. De la A a la Z, cada letra es una mujer, y cada una un cuento. A su vez los cuentos están protagonizados por niños y niñas, fortaleciendo el que los sueños no tienen género ni límites. Una detallada investigación permitió conformar una nómina de mujeres de los más diversos quehaceres y que representan a todos los países de América Latina.

El libro será lanzado prontamente.

Paola recuerda el primer acercamiento al proyecto del libro. “En la primera reunión con Mabel (Directora Ejecutiva) me enamoré del proyecto. Prontamente se sumó el talento de Alejandro. Tenemos una ventaja como pareja al trabajar en equipo. A eso le sumamos el amor de hacer este libro realidad. Estamos convencidos que este libro será un éxito.”

Alejandro nos explica que les llamó la atención que Mujeres Con Todas Las Letra-z presentara elementos de inclusión. “Es maravilloso que niñas y niños entren ahí. El plus de este proyecto es que tiene una intención inclusiva. Latinoamérica tiene íconos claros, pero es bello que este proyecto muestre a otras mujeres menos conocidas. Eso va a provocar que cada mujer se sienta representada y que muchos niños y niñas se sientan inspirados.”

“Cuando decidimos los lineamientos gráficos, pensamos que sería bello retratar a estas mujeres en su niñez y adolescencia. Y eso nos permitió imaginarlas y ahí está el detalle, porque no nos quedamos en hacer solo un retrato de ellas. Por ejemplo, no se trataba solo de retratar a Evita, entonces junto al equipo investigamos su infancia y adolescencia. Eso permitirá que lectores hagan una traducción libre de esa imagen. Los cuentos sobre cada mujer brindarán algunos índices, pero la construcción del universo de cada mujer lo terminará de construir cada lectora o lector.”

Paola concuerda con Alejandro, nos señala que la intención en todo momento ha sido el permitir que se construya una historia a través de cada ilustración. “Que no se quedara solo en el retrato de una mujer. Sino que prevaleciera el ‘fuera de foco’. Que se active un deseo por saber más de esa mujer: a dónde va, de dónde viene. Es importante contar eso a través de la imagen. Contar una atmósfera o un espacio habitado. Testimoniar que esa mujer estuvo en ese lugar. Eso genera cercanía. Así como ella, tú también puedes estar ahí. Ese mensaje que contiene el libro es hermoso: todos y todas somos personas con capacidades y dones para llegar a cumplir nuestros sueños”.

Le pedimos a Paola y Alejandro que nos cuenten quiénes son las Mujeres Con Todas Las Letras de sus vidas.

“Mi mamá Stella. Ella es mi referente, inspiración, mejor amiga y modelo a seguir. Por su forma de ser, su carácter, por cómo sale adelante siempre en la vida. También admiro el empuje de mis dos hermanas Clara y Laura”. Paola suspira en una pequeña pausa y prosigue. “Y mi abuela paterna, Clara. Ella es un roble. Vive en Pasto, es indígena y tiene 94 años. Cuando empecé a ilustrar me inspiraba en mi crianza en el campo, escuchando sus historias sobre cómo apreciar la tierra, cómo vincularnos con la naturaleza y como todo eso también es una bendición. Mis primeras ilustraciones buscaban representar ese campo. Eso me acercó al libro Mujeres Con Todas Las Letra-z: el uso del color, patrones, los detalles de las calles, de los pueblos, todo lo cultural. Creo que todo lo que está en las ilustraciones es expresión de las raíces que heredé.”

Alejandro sonríe mientras escucha a Paola. Nos cuenta que su mujer con todas las letras es su mamá. “Ella es una señora que ha sido educadora de biología y química toda la vida. Toda mi formación y valores se los debo a ella.” Vuelve a sonreír, mira de reojo y continúa. “Y Paola. Me hace muy feliz que ella sea mi esposa. Pao me ha enseñado mucho. Ella me ha ayudado a hacerme mejor. En lo profesional he aprendido mucho con ella y eso es por el regalo de poder trabajar con ella, codo a codo, cada día. Además están Estefanía y María Camila, mis sobrinas. Con ellas compartí durante toda su infancia, ahora ellas tienen 16 y 15 años. Ellas me permitieron estar cerca nuevamente del mundo de niños y niñas. A jugar con bobadas, a reírme de lo simple. Es gracias a ellas que inicié una reflexión importante sobre la importancia de hacer libros para niños y niñas y de paso soñar con cómo sería mi vida si tuviera hijos.”

Paola y Alejandro armados de su polaroid, han juntado energía y emociones para estar fuertes cuando dejen su querida Colombia. “Hemos tomado fotos de amigos, de familia, hasta de flores, para poder verlas siempre y recordar de donde venimos. Ale y yo somos orgullosamente colombianos, esperamos llegar a España y compartir nuestra cultura y forma de ver el mundo”, explica Paola, quien nos cuenta apesadumbrada que lo más difícil será estar lejos de Flora, la perrita que por tres años los ha acompañado. Ella quedará con mamá de Paola. “Va a ser extraño levantarnos y no estar con ella.”

Alejandro por su parte, nos habla desde la nostalgia. “Con Pao hemos trabajado mucho para construir nuestro hogar y estos días en que desocupamos la casa ciertamente da tristeza. Pero estamos convencidos que, como dice la canción, ‘donde estemos juntos será nuestro hogar’. Debemos aprender y explorar otras cosas. Se nos arruga el corazón pero vamos felices porque es una oportunidad para crecer. Ahora viajaremos para luego echar raíces tranquilos. Regresar siempre va a ser feliz.”

Les consultamos por los proyectos que vienen.

Paola precisa, “por ahora el viaje, luego viene el libro Mujeres Con Todas Las Letra-z, que sabemos que será un ‘mujeres con toda la fuerza’. También estoy trabajando en un nuevo libro sobre la bella durmiente y en algunas ilustraciones de encargo”.

Alejandro nos detalla que está terminando Mujeres Con Todas Las Letra-z y que entrará en días calmados. “Para enfocarnos en los estudios. Espero que ojalá empiecen a llegar proyectos nuevos.”

Que florezca la esperanza dice un mensaje de Alejandro en redes sociales. Junto al mensaje se ve una bella ilustración de una niña mujer vertiendo vida sobre una flor. Imaginamos que debe ser Paola.

Las pestañas largas quizás la delatan.

Lo cierto es que esa valiosa esperanza ya está floreciendo desde los corazones de sus ilustraciones. Crece fuerte y encumbrada. Como cometa surcando cielos, permitiendo en cada trazo que más retinas y convicciones reciban el regalo de poder habitar universos de arte y color ilustrado.

Universos donde siempre se abrazan sueños y donde siempre se alcanza… lo inasible.